Paola

Es pura magia divina. No podía dejar de mirarme al espejo y de reír porque mi cuerpo había cambiado en cuestión de segundos. Ahora siento mi cuerpo en su sitio, todo funcionando genial y mi forma de andar, la manera en que mis pies tocan ahora el suelo, la forma de mis caderas…me emociono con recordarlo y ver cómo estaba antes y cómo estoy ahora. Anna y Paolo son puro amor. ¡Mil gracias!